Comprender lo que te ocurre también implica conocer tu historia.
Nuestro enfoque es humanista e integrador. En terapia habrá espacio para comprender lo que estás viviendo, cómo te afecta y qué relación tiene con tu historia y tus necesidades.
Cuando cuesta desconectar
Acostarte y empezar a darle vueltas a todo. Repasar una conversación pensando si has dicho algo inadecuado. Sentir que siempre queda algo pendiente, incluso cuando intentas descansar.
Además de aprender a gestionar ese malestar, irás comprendiendo qué te mantiene en tensión, qué te estás exigiendo y qué necesitas para vivir con más calma.
Cuando faltan las ganas o aparece el vacío
Después de una ruptura, una pérdida o una etapa difícil, puede costar retomar el día a día. A veces sigues con tus obligaciones, pero apenas disfrutas de lo que haces o sientes que algo falta sin saber explicar qué.
En terapia darás espacio a lo que duele, aprenderás a reconocer tus necesidades y a tomar decisiones que tengan sentido para ti.
Cuando las relaciones se hacen difíciles
Querer decir que no y terminar aceptando. Callarte algo por miedo a una discusión. Necesitar cercanía y no saber cómo pedirla, o sentir inquietud cuando alguien tarda en responder.
Trabajarás sobre lo que ocurre en esos vínculos y cómo has aprendido a relacionarte, para expresar lo que necesitas, reconocer tus límites y construir relaciones en las que sentirte a gusto.
Cuando te cuesta estar a gusto contigo
Compararte constantemente, quitar importancia a lo que consigues o hablarte con dureza cuando algo sale mal. Quizá llevas tanto tiempo haciéndolo que apenas te das cuenta.
Aprenderás a reconocer cómo has aprendido a tratarte y a desarrollar una relación contigo basada en la comprensión, el respeto y el cuidado.
Un proceso que tiene en cuenta todo lo que estás viviendo
Puede que te reconozcas en varias de estas situaciones. Todas tendrán cabida en un mismo proceso: lo que sientes, tus relaciones y tu historia se irán trabajando de forma conjunta, atendiendo a lo que necesites en cada momento.