Durante la infancia y la adolescencia tenemos una idea omnipotente y fantasiosa sobre nuestras limitaciones físicas. Pensamos que nunca envejeceremos ni moriremos o que será tan lejos que prácticamente no ocurrirá nunca. Estas ideas nos preparan mal para la práctica sensata del auto-cuidado ya que durante un largo periodo juvenil podamos abusar de nuestras aparentes energías ilimitadas.
Sin pensarlo las cosas un día cambian y nos envían señales de un mal funcionamiento corporal anómalo, y esto puede desembocar en un ataque de pánico.
Nos hemos mal-educado a ser sacrificados y sufridores, anteponiendo el deber, la ambición y la auto exigencia o la búsqueda de estímulos. Quizás sabemos las horas que podemos pasar trabajando pero no sabemos cuántas horas necesitamos para nuestra mínima tranquilidad personal, tampoco sabemos manejarnos bien frente a las frustraciones, ante las que solemos buscar salidas que más que calmarlas parecen exagerarlas.
¿Cómo identificar un ataque de pánico?
Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves cuando no existe ningún peligro real o causa aparente. Los ataques de pánico pueden causar mucho miedo. Cuando se presenta un ataque de pánico, puedes sentir que estás perdiendo el control, que estás teniendo un ataque cardíaco o incluso que vas a morir.
Durante la vida solo se suelen tener uno o dos ataques de pánico, el problema pasa cuando se resuelve una situación estresante, pero, pasas un miedo constante de sufrir otro ataque, es probable que tengas una afección llamada “trastorno de pánico”.
Generalmente los ataques de pánico no ponen en riesgo la vida pero pueden provocar mucho miedo y afectar, de manera significativa, tu calidad de vida.
¿Cuáles son los síntomas que se sienten?
Los síntomas del trastorno de pánico suelen comenzar al final de la adolescencia o a principios de la adultez y afectan a mujeres más que a hombres.
Suelen comenzar de forma súbita, sin previo aviso, tienen muchas variantes y los síntomas suelen alcanzar su punto máximo en cuestión de minutos. Después de que el ataque de pánico desaparece, puedes sentirte fatigado y exhausto.
Suelen comprender alguno de estos síntomas:
- Náuseas
- Sofocos
- Escalofríos
- Temblores o sacudidas
- Falta de aliento u opresión en la garganta
- Sudor
- Taquicardia
- Palpitaciones
- Miedo a perder el control o la muerte
- Sensación de peligro o fatalidad inminente
- Sentimientos de irrealidad o desconexión
- Sensación de entumecimiento u hormigueo
- Mareos
- Desmayos
- Dolor de cabeza
- Dolor de pecho
- Calambres abdominales
Uno de los peores aspectos de los ataques de pánico es el miedo intenso a que se repitan, cuando esto ocurre se convierten en algo llamado trastorno de pánico, cuando una persona se preocupa tanto por tener otro ataque tiende a evitar lugares o situaciones que asocia a los ataques.
No todo el que tiene un solo ataque de pánico va a desarrollar un trastorno completo, pero alguien que está predispuesto a trastornos de ansiedad, la vía en el cerebro que evalúa las amenazas puede ser hiperactiva. Evitar otro ataque se convierte en una prioridad primordial.
Pánico y agorafobia
Debido a que parte de la experiencia de un ataque de pánico es una necesidad intensa de huir, las personas que los han padecido, a menudo evitan situaciones en las que sería difícil escapar se produce un ataque, tales como coches, trenes, aviones, multitudes. Esta evitación de lugares considerados difíciles de escapar es agorafobia
La agorafobia sólo significa el miedo a no ser capaz de escapar de una situación, en caso de que tenga un ataque de pánico.
Causas
Se desconoce la causa de los ataques de pánico o del trastorno de pánico pero pueden influir:
- La genética
- Un alto nivel de estrés
- Un carácter que es más sensible al estrés y proclive a las emociones negativas
- Ciertos cambios en la manera en que funcionan las partes del cerebro
En el ataque de pánico hay dos fuerzas que se unen y se suman:
- Un estado de ansiedad que predispone a padecer molestias en la regulación del sistema nervioso(dificultad para relajarse, disparo automático de la sensación de alerta, cambios bruscos de ritmos).
- La percepción de este estado no como una molestia física menor, sino como algo terrible, enigmático y sumamente desagradable(algunos dicen que preferirían que les cortaran una mano antes de pasar por esos momentos). Tenemos la sensación de perder el control voluntario y sentirnos débiles, desvalidos e impotentes.
¿Qué hacer ante estos ataques de pánico?
Los pasos a seguir son:
- Hacer análisis médicos para descartar enfermedades de carácter orgánico
- Una vez establecida la causa psicológica hacer una reflexión acerca de cómo estamos viviendo ( descanso, alimentación, ejercicio, diversión, cambio de actitudes)
- Llevar vida normal. La causa de la ansiedad no es externa, sino interna, así que el mundo no tiene la culpa.
- Evitar todo tipo de anticipación o pensamiento sobre la ansiedad
- Tener un guión preparado para decirnos en ese momento
- Respirar hondo
- Mirar algo y centrar la visión en el mundo externo
- Continuar haciendo lo que estábamos haciendo o inventarnos una tarea
- Esperar los minutos necesarios para relajarnos
- Dejarse ayudar por un profesional, y en Armonía Psicólogos estamos encantados de ayudarte a gestionar esto de la mejor manera para ti.

